De las reseñas a la cultura del Like

La editorial Triskel cerró 2017 con la Literágora ‘La transmisión y comunicación de la cultura’, en la que invitó a la blogera Susana Quirós y al periodista y presentador del programa ‘Al Sur’, Leonardo Sardiña. 

De izquierda a derecha, el editor de Triskel, Pablo Campos, junto a Susana Quirós y Leonardo Sardiña, en la Literágora celebrada en diciembre, en Un gato en bicicleta. Foto: Las 2 sevillas.

¿Cómo comunican la Cultura una joven blogera y un experimentado presentador de televisión y periodista? Dos generaciones diferentes. Ella se llama Susana Quirós y es la responsable de ‘Érase una devora libros’ un blog que cuenta con casi 80.000 visitas. Es una nativa digital.

Él es Leonardo Sardiña, una cara conocida como presentador de informativos en Canal Sur Televisión y, actualmente, presentador de ‘Al Sur’, el programa que informa sobre Cultura en la cadena pública andaluza. Ha vivido sobre todo la era analógica y se intenta adaptar, como muchos, a la Tercera Revolución Industrial que ha supuesto la llegada de Internet a nuestras vidas.

Susana y Leonardo fueron invitados por Triskel Ediciones para cerrar su última Literágora de 2017, ‘La transmisión y la comunicación de la cultura’, moderados por el editor, Pablo Campos.

La librería Un gato en bicicleta fue el escenario elegido. Y tratándose de una librería, se habló de libros y de lectura. Pero también de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, de periodismo y un poco menos de Cultura.

A pesar de la brecha generacional existente, los dos ponentes manifestaron algunas coincidencias. Blogera y presentador coincidieron en que se dejan llevar por la intuición y el boca a boca a la hora de elegir sus lecturas. Sin embargo, mientras que para él con la llegada de las redes sociales se habían perdido las reseñas, para la ‘devora libros’ se había ganado en accesibilidad y cercanía. No les falta razón a ninguno.

Por cierto que el nombre del blog de Susana, ‘Érase una devora libros’, no es casual, ya que la joven lectora acabó 2017 leyendo la friolera de 55 libros. Una cifra que sonrojaría a más de un adulto. Por si fuera poco, la chica se ha marcado el propósito de ‘devorar’ las páginas de otros cinco más (60) para este recién estrenado 2018. Para que luego digan que los jóvenes no leen en España…

“No me interesa que me opinen los lectores sobre un libro. Soy más tradicional y acudo a los medios habituales para elegir mis lecturas: las reseñas y el boca a boca. No soy de Amazon en ese sentido”, afirmaba Sardiña.

Y para leer, las nuevas tecnologías nos han brindado la opción de hacerlo a través de un dispositivo táctil y electrónico, frente a la tradicional lectura en papel.

Tanto Susana como Leonardo se mostraron de acuerdo en que prefieren hojear páginas, a moverlas con un dedo sobre una pantalla; aunque también se pueden combinar. En este caso, ella usa el ebook para los viajes.

Para el periodista, la clave de este profundo y trascendental cambio de lo analógico a lo digital es que “no hay una base educacional en este paso. La gente que procede de una formación analógica, rechaza lo digital. Todo avanza demasiado rápido”, apuntaba.

Y dicho ésto, aprovechó para hablar sobre su profesión. “El periodismo era una profesión de prestigio y, desgraciadamente, hoy ya no lo es. El ámbito cultural no está tan afectado, porque contamos con poco espacio para contar”. Y el periodista añadía que “la información se ha convertido en un negocio, un modelo importado desde Estados Unidos. La comunicación-espectáculo es lo que se lleva hoy. Pero, se preguntaba si, ¿tener más Likes da más prestigio social?. Pienso que ésto nos ha llevado a una banalización de las noticias”, sentenciaba.

Una situación que también se repite en el mundo de los blogs. “Hay muchos seguidores-fantasma que no se traducen en visitas reales”, explicaba Susana. En este sentido, “prefiero dar visibilidad a los contenidos que me llegan por email”.

Una interesante charla con dos perfiles profesionales diferentes, donde se puso de manifiesto la dificultad existente para adaptarse al cambio digital por parte de las generaciones más antiguas.