Último día de cine europeo antes del veredicto

whatyougonnado, SEFF 2018.
Escena de What Yoy Gonna Do when the world is on fire? Película que ahonda en las desigualdades en América.

SEFF Día 8 y último

Juan Antonio Hidalgo, crítico de cine y cinéfilo

Último día de concurso, en la que podemos ver las últimas dos películas que van a pelear por el Giraldillo de Oro.

Por un lado, la última película del italiano Roberto Minervini, que vuelve al SEFF, donde ya participó en el concurso con su anterior cinta, The other side, que se llevó los premios a la mejor fotografía y al mejor director en 2015.

En esta ocasión nos visita con What you gonna do when the world is on fire?, cinta que en el último Venecia se llevó cinco premios de secciones paralelas, y que, como aquella, es un documental que refleja distintos sectores de la sociedad estadounidense, donde el director vive desde hace años, y que aviva la pregunta que ya surgió con su anterior visita: ¿qué hace una película que ni refleja la vida en Europa, ni los personajes son europeos, ni la problemática es europea, en una sección oficial de un certamen que celebra la diversidad de la cultura del viejo continente?

Minervini continúa en su exploración de la América profunda, viajando en esta ocasión a las riberas del Mississippi, donde en el verano de 2017 una serie de asesinatos de negros revolvieron las entrañas del país.

Allí, nos muestra tres historias, tres modos de ver los hechos y afrontarlos. La de una mujer carismática que está a punto de perder el bar que regenta; la de dos hermanos, apenas adolescentes, que conocen la crudeza del mundo en el que se mueven y que afrontan su futuro; y la de los New Black Power, una organización que lucha por un mundo mejor para los desfavorecidos y que se enfrenta al poder, cuyas (ausencia de) explicaciones no comprenden.

Rodada en un cuidado y bello blanco y negro, la extrema belleza de muchas de las imágenes hace desviar la atención del mensaje que se quiere lanzar, haciendo que el producto suene a artificial. Tampoco ayuda el hecho de que los protagonistas parezcan en muchos momentos actores interpretando un papel.

Por último (supongo que por tema de fechas y acuerdos, de que la copia no podía estar en Sevilla antes, porque dejar para el final una cinta que sobrepasa las tres horas no parece demasiado lógico), pudimos ver la última película del turco Nuri Bilge Ceylan, uno de los habituales de los grandes festivales europeos, El peral salvaje
8 - el peral2
Después de licenciarse, Sinan regresa a su pueblo, con el deseo de convertirse en escritor, pero si saber muy bien cómo lograrlo.

El retorno a la vida pueblerina, los desencuentros con viejos amigos, con antiguos amores (no correspondidos), con la familia, en especial con su padre, formarán parte de su ‘nueva’ vida.

Ceylan se toma quizá demasiado tiempo para entrar en lo importante del asunto, y durante gran parte del metraje lo que abunda son los diálogos. Sin embargo, no es tan profunda y pesada como obras anteriores.

AVANCE DEL PALMARÉS

Esto es lo más difícil de todo. Aventurar lo que un jurado (que cambia cada año, y con el que, en esta edición, apenas nos hemos cruzado (llamadlo casualidad si queréis)) va a considerar lo mejor de este certamen, es arriesgar mucho.

Así que haremos un vano intento de escrutar qué ha sido lo mejor de esta edición, la número quince, del SEFF, y qué películas pueden repartirse los premios.

Los Giraldillos de Oro y Plata, y el Gran Premio del Jurado, podrían repartírselo PityRuben Brandt. CollectorRay & Liz y Touch me not.

Quizás, Donbass, al haber traído su director al certamen tres películas, también acabe rascando algún premio. Y si el jurado quiere quedar bien premiando a alguna cinta con temas sociales, Joy o M, se lleven estatuilla.

En los premios a la interpretación, resulta difícil elegir una porque no ha habido ningún papel que sobresalga notablemente por encima de los demás. Giannis Drakopoulos, por su magnífico trabajo en Pity tenga alguna ventaja.

Y quizás Saskia Rosendahl (a pesar de que su personaje desaparece a los cuarenta minutos en una película de 188), por su papel en la floja Obra sin autor.

En la dirección, alguna de las ya nombradas arriba puede resultar agraciada. Y en fotografía, las opciones aumentan para La ciudad oculta.

Mañana sábado, a mediodía, saldremos de dudas.