Arranca el SEFF, 15 años de cine europeo en Sevilla

Sigue día a día el Festival de Cine de Sevilla con las crónicas de Juan Antonio Hidalgo, experto en cine europeo, que colabora por cuarto año consecutivo con Las 2 sevillas.

Imagen de Non Fiction, en el SEFF 2018.
Non fiction, de Olivier Assayas, es la película con la que arranca la 15 edición del SEFF.

SEFF Día 1

Juan Antonio Hidalgo, crítico de cine y cinéfilo

Comenzó ayer la edición número quince (quince ya) del Sevilla European Film Festival (SEFF). Y lo hace con una edición en la que se superan los doscientos títulos, una Sección Oficial que llega a los diecinueve títulos (quizás demasiados), y que cuenta con varios nombres de relumbrón que, a priori, hacen prever que el concurso va a ser intenso.

Nombres como Florian Henckel von Donnersmarck (La vida de los otros), László Nemes (El hijo de Saúl), Nuri Bilge Ceylan (Winter sleep), Mia Hansen-Løve (El porvenir), o Olivier Assayas -que ya participó en el certamen sevillano hace un par de años con la muy interesante Personal shopper- y que fue el elegido para inaugurar el festival con su última obra, totalmente distinta a la anterior, Non fiction (o Double vies).1 - Non-fiction-3

Assayas, decimos, cambia de registro totalmente, y nos presenta una comedia coral plagada de diálogos, acelerados, intensos, profundos, divertidos, en la que sus protagonistas (un editor que prepara la el salto a la digitalización, una actriz que se siente estancada en su carrera, una experta en redes que acaba de entrar a trabajar en la editorial, un escritor que plasma en su obra todas sus vivencias amorosas -de modo, quizás, demasiado transparente- y una asesora que ayuda a un político a salir de los embrollos en los que se mete) plantean temas muy interesantes, pero en los que rara vez llega a alguna conclusión.

En Non fiction, que pasó por los festivales de Toronto y Venecia, se habla de que las bibliotecas están condenadas a la extinción; de si un autor puede usar a alguien real como personaje sin su consentimiento, de cómo las redes informáticas (nos) dominan en todos los factores de nuestra vida… entre otros muchos temas.

Se habla mucho, muchísimo. Es divertida a ratos e invita a la sonrisa en muchos momentos. Visualmente, por otro lado, no aporta nada nuevo, más allá del plano-contraplano.

También en la Sección Oficial, vimos Donbass, una de las tres películas (sí, tres) que presenta en el certamen sevillano Sergei Loznitsa. En esta se aleja (ligeramente, es verdad) del género documental en el que suele moverse.1 - Donbass1

Es esta Donbass una cinta algo caótica (no le ayuda la complejidad del tema que trata y el que apenas se nos explique la situación ni los personajes. Loznitsa (nos cuenta la información facilitada) recrea-ficcionaliza varios vídeos domésticos que muestran el conflicto bélico en la ciudad ucraniana de Donbass, donde se enfrenta(ro)n los independestistas ucranianos con los partidarios pro-Putin.

La película, que ganó el premio al mejor director de la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, consigue retratar el sinsentido de la guerra, con un cúmulo de situaciones a cual más bizarra, a cual más dolorosa.

El problema, quizás, es que estira las situaciones hasta lo insoportable. Un tema interesante, pero un tratamiento en el que resulta difícil entrar.

La sección Resistencias, presente hasta el año pasado en el festival, ha evolucionado este 2018 para convertirse en Revoluciones Permanentes. Y en ella se ha proyectado El Rey, dirigida por Alberto San Juan, y protagonizada por él mismo junto a Luis Bermejo y Willy Toledo.

La cinta, basada en la obra de teatro que representaron los mismos actores durante dos años en el Teatro del Barrio, es eminentemente una representación filmada. Hay, evidentemente, un trabajo de montaje, pero toda la acción se desarrolla en un único escenario y los elementos cinematográficos son más que escasos.
1 - El reyLa cinta la protagoniza el monarca emérito, Juan Carlos I, al que (tal Mr Scrooge) se le presentan ‘fantasmas’ del pasado, personajes como Adolfo Suárez, Franco, Cebrián, Carrero Blanco, Martín Villa, Puig Antich, Tejero o Kissinger, para explicar momentos históricos, oscuros, en los que el rey (al que se le acusa directamente, con algún que otro pero) estuvo implicado.

Una película que puede resultar más que incómoda para muchos, a pesar de que al final de la misma se indica que la cinta se basa en hechos ‘ficticios’ que, sin embargo, todos hemos leído-oído desde hace años.

Por último, en la que acostumbra a ser la sección que reúne las mejores películas del festival, la Selección EFA, en la que podemos ver las cintas que optan a los premio de la Academia Europea (que este año, por cierto, se entregarán en Sevilla), pudimos disfrutar de Diamantino.

Estamos ante una comedia disparatada e irreverente protagonizada por un futbolista que, aunque no se diga, hace que venga a la mente al ínclito Cristiano Ronaldo.

Diamantino es una estrella del balón, el mejor jugador del mundo, pero que es terriblemente ingenuo-estúpido (Zoolander se le acercaría bastante para definirlo) al que la policía investiga por fraude, pero que tras caer en desgracia por fallar un importante penalty, se ve perseguido por una misteriosa corporación, mientras se decide a ayudar a los refugiados adoptando a uno de ellos para darle todo su amor.
Diamantino_0012_Diamantino_00120399La película se desarrolla a base de situaciones extravagantes, bizarras, improbables o imposibles, pero siempre divertidas. Pero va más allá, al convertirse en una sátira surrealista que critica muchas de las actitudes de la sociedad actual.

Habla de crisis económica, de la crisis de refugiados, de la identidad de género, de paraísos fiscales, del Brexit (trasladado a Portugal, que se plantea construir un enorme muro a lo largo de toda su frontera terrestre).

Y lo hace de modo inteligente, y consiguiendo sacarte más de una carcajada. Además, por si fuera poco, hay dos gemelas malvadas (las hermanas del tonto futbolista que no están dispuestas a perder su dinero porque Diamantino quiera dejar el fútbol) y un montón de cachorritos peludos (más monos ellos…) ¿Qué más se puede pedir?