Y llegó Vetusta Morla para quitarnos la sed

La banda madrileña, Vetusta Morla, regresó a Sevilla y abarrotó un Auditorio Rocío Jurado con 8.000 almas entregadas a su música.

Testigo directo: Fernando Chacón

Fotografías: Enrique Torralbo

Aspecto del Auditorio Rocío Jurado el pasado sábado, lleno a rebosar, durante el concierto de Vetusta Morla.

Acudía con la ilusión de quien va por primera vez a ver un concierto en directo. Y no era, precisamente, el caso. Pero el pasado sábado no era un día cualquiera en Sevilla. Regresaba Vetusta Morla a los escenarios para presentar su último disco: “Mismo Sitio, Distinto Lugar”. Las entradas se habían agotado hacía meses.

Era uno de los conciertos más esperados de la temporada y los madrileños respondieron con creces a las expectativas. Vetusta volvía al mismo sitio (el Auditorio de la Cartuja) para volver a escribir otro capítulo de su historia de amor interminable. 

Con una puesta en escena moderna y futurista, Vetusta ofreció un conciertazo de dos horas. La banda, con su vocalista Pucho a la cabeza, es pura descarga de adrenalina. A mi alrededor, caras de felicidad de miles de ‘vetustianos’.

Sevilla era la tercera ciudad elegida de las 13 que componen el tour en España, antes de ‘saltar’ a la vecina Portugal y a otros países de Europa. 

‘Pucho’, interpretando ‘Al respirar’.

Vetusta Morla es una banda de grandes músicos, con unos sonidos que se te meten en la cabeza y unas letras que nos sabemos de memoria. Y los fans, un público entregado a la causa, corearon todas y cada una de las 25 canciones que los madrileños interpretaron con maestría.

Pero hay algunas que van más allá y terminan convirtiéndose en himnos.

Vetusta tiene una buena lista, pero entre todas ellas está la que sonó en décimo lugar del repertorio. Se llama Copenhague y, posiblemente, sea una de mis canciones favoritas.

Porque uno se ve identificado en su vida dentro de esa letra y de esa música. “Él corría, nunca le enseñaron a andar. Se fue, tras luces pálidas…”. “El valor para marcharse, el miedo a llegar”. “Dejarse llevar, suena demasiado bien… NUNCA SABER DONDE PUEDES TERMINAR, O EMPEZAR”.

En ese momento le encuentras sentido a una canción, la haces tuya. Es tu vida. Los aeropuertos, las estaciones de tren… llegar a un lugar nuevo y la incertidumbre de cómo empezar. El miedo… “Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad”.

Me siento tan identificado con esta canción, que para mí fue el momento más esperado de un concierto espectacular, que se quedará en mi retina durante mucho, mucho tiempo.

Dicen que el grado de felicidad de un ser humano es mayor cuando acude a un concierto en directo. Y es una verdad absoluta. Uno experimenta unas sensaciones únicas.

El público, a sus pies. Desde ‘Mismo Sitio, Distinto Lugar’, que abrió el concierto hasta ‘Los días raros’, que lo cerró. Entremedio sonaron 9 de las 10 canciones del nuevo trabajo, cantadas a coro por todo el auditorio. Un disco repleto de excelentes canciones, con diferentes ritmos, que te atrapan de la primera a la última.

Pero Vetusta cuenta también con otros himnos como ‘Golpe Maestro’, que te hace saltar como si no hubiera un mañana. Y eso ocurrió en la quinta canción, en un concierto que fue de melodías más tranquilas hasta no parar de botar, literalmente.

Y qué decir de ‘Pirómanos’; ‘Sálvese quien pueda’; ‘Fuego’; ’23 de junio’; ‘Al respirar’; ‘La deriva’; ‘Valiente’... Fueron dos horas intensas, que sólo se vieron interrumpidas por un sentido alegato hacia la mujer.

Homenaje a las mujeres y a los bomberos de Lesbos 

En medio de toda ese aluvión de sensaciones, de sangre alterada, de un espectáculo grandioso; de grandes efectos de luz sobre el escenario y con un sonido de guitarras eléctrico; de la voz y la personalidad de Pucho, la banda madrileña quiso homenajear a las mujeres en un momento histórico donde el mensaje de ellas se escucha atronador. Se había cumplido hora y medio de concierto…

Queremos más mujeres con nosotros, más mujeres en nuestras vidas”. Gritó Pucho al cielo de Sevilla, nombrando una a una los nombres de las que habían hecho posible que el gran concierto fuera una realidad. Ovación estruendosa. Ellas estuvieron presentes incluso antes de que el show comenzara, con un lema incontestable “Sólo SÍ es SÍ”, en clara alusión a la sentencia sobre ‘La Manada’. “Hay tanto idiota ahí fuera…”.

Vetusta Morla es un grupo comprometido con las causas sociales. Y por eso, a través de Pucho, su vocalista, quisieron dedicar el concierto a los tres bomberos sevillanos, destinados en Lesbos, y retenidos en Grecia por salvar las vidas de refugiados en el mar. Finalmente, hoy los han dejado en libertad, absueltos de todos los cargos.

Fue el guiño social a una noche donde se celebró la música en un recinto histórico, el que se construyó en Sevilla en 1992, donde la ciudad vivió un antes y un después en su larga historia. Allí regresó Vetusta Morla, un referente musical en este país. “Una caja de recuerdos y fiestas que guardar”. En una calurosa noche de primavera, quienes nos quitaron la sed.