Festival Interestelar Sevilla 2024
Redactor: Fernando Chacón
Fotografía: mrblue_art
| 1. Interestelar, más música que colas. |
| 2. Y más espacio para los conciertos. |
| 3. Siloé y no tanto Arde Bogotá. |
| 4. «La vida moderna». |
| 5. Amaral y Love of Lesbian. |
Interestelar se ha consolidado como el festival de música de referencia en Sevilla, el que más seguidores tiene en Andalucía y, posiblemente, como uno de los de mayor afluencia de España.

Más de 40.000 personas se citaron el pasado fin de semana en los exteriores del Monasterio de la Cartuja, batiendo el récord de asistencia de las ocho ediciones de Interestelar Sevilla. Sin embargo y a pesar de estas cifras históricas, el festival sigue cometiendo errores -todos somos humanos- y hay que decirlo. Aunque la música triunfó por encima de los desajustes, gracias a que el público puso mucho de su parte.

El objetivo era disfrutar de la fiesta y pasar un buen rato. Se consiguió con creces. Triunfaron los ‘talluditos’: Amaral y Love of Lesbian. Los cabezas de cartel ofrecieron sendos espectaculares conciertos, en especial, el de la banda que lidera el siempre venerado, Santi Balmes.
Como decía anteriormente, el arranque del festival se caracterizó por las enormes colas que se generaron en la entrada, donde muchos tardaron más de una hora en acceder al recinto el primer día (viernes). Esperaban los conciertos de Siloé y Arde Bogotá, y fueron muchos los que no llegaron a tiempo. Esta falta de previsión también la sufrimos los periodistas y fotógrafos acreditados al festival.
Interestelar, más música que colas
Las colas provocaron un efecto dominó, inundando las redes sociales de quejas. Pero eso ocurrió el primer día, porque en el segundo la organización -que sabe moverse como pocos sobre el alambre- se puso las pilas para que todo el mundo estuviera contento el sábado.

Aunque el cartel de este año del festival no invitaba a la asistencia masiva, lo cierto es que los abonos y entradas de día se habían agotado con mucho tiempo de antelación. Interestelar presentaba un prácticamente lleno incluso antes de que se pusiera el sol. Un hecho que no se había producido hasta ahora en ninguna edición anterior.
Arde Bogotá, desde su privilegiada situación sobre el escenario, pudo comprobar como la multitud ocupaba la no tan verde pradera (los zapatos salían de allí con más polvo que en la Feria) de los alrededores del Monasterio de la Cartuja y del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). Le ocurrió tres cuartos de lo mismo a Siloé -uno de mis conciertos favoritos y al que no llegó el fotógrafo por las colas- que divisaban la enorme cantidad de gente que los seguía en directo.

De esta forma, el público se olvidó de las incomodidades en las colas de acceso, en las barras (sobre todo el viernes), la suciedad en los baños… de mujeres, por lo que me contaron, y se entregó en cuerpo y alma a la música, variada, con cuatro espacios para disfrutar al gusto de cada cual.
Y más espacio para los conciertos
Y el gusto de la gente es variado, y así se ha demostrado este fin de semana. Y por eso, Interestelar decidió ampliar el recinto más allá de los límites conocidos hasta ahora. En esta edición, hemos podido ver, mirando hacia el norte, mucho más allá del Monasterio gracias a que se secó el lago de entrada -de escasa profundidad- y se llevaron los puestos de comida, y el escenario de música electrónica, Astro Club, y el nuevo, Ariane, hasta casi la carretera que lleva al Cantuja Center.

Esto significaba, por un lado, más espacio para moverse, más baños, más barras… Pero, por el contrario, más kilómetros para andar, la obligatoriedad de elegir conciertos (por la coincidencia de horarios a la vez en dos escenarios), y el estrés que suponía para los periodistas -sobre todo los sacrificados fotógrafos- por llegar a todo.
Así que había que elegir qué ‘directo’ ver, al igual que hizo el público. Y ahí nos quedamos con un incombustible Ángel Stánich, un habitual del CAAC, que dejó su sello en la Cartuja. El compositor malagueño, en la otra punta del recinto de Interestelar, se hizo oír y comenzó a atraer cada vez a más gente procedente del concierto de Veintiuno. Es que en todo, a la vez, no se puede estar.
Siloé y no tanto Arde Bogotá

Y para tomar una decisión había una cosa clara entre los asistentes y la prensa acreditada: el viernes, Amaral, y el sábado, Love of Lesbian, era de obligado cumplimiento. Había que estar en el escenario Cruzcampo, sí o sí. Y se estuvo en masa. Pero antes de eso, pudimos comprobar la buena salud musical de la que gozan grupos como Siloé, Arde Bogotá o Veintiuno. Ya lo he dicho: me encantó el concierto de Siloé: una de las propuestas más originales y frescas de la música española, en la actualidad.
Me atrevo a decir que Siloé superó las enormes expectativas que traían Arde Bogotá, que actuaron a continuación. De hecho, quienes los habían visto antes en la Sala Malandar, quedaron un tanto decepcionados con su actuación. Eso no quiere decir que los de Cartagena -qué tiene Murcia que saca tantos grupos buenos- no dieran un buen espectáculo. Claro que no es lo mismo actuar en una sala de conciertos cerrada que en un recinto abierto y dentro de un festival. Eso también es importante considerarlo.
Pero si usamos el término futbolístico, el Valladolid (que podría retornar a primera como se encargó de recordarnos con camiseta sobre el escenario, su vocalista, Fito Robles) le ganó al Cartagena. Cuando el sol más castigaba en el recinto, más se entregó la banda pucelana, con un cantante que lo dio absolutamente todo con una camiseta de tirantes blanca que me recordaba a mi añorado abuelo, que no se la quitaba ni cuando hacía 40 grados.

La de Fito es una de esas voces que gusta escuchar, con personalidad y buena técnica. Al igual que los sonidos del grupo que se hizo viral cuando la banda británica Coldplay compartió una de sus canciones del disco «Metrópolis 2.0» durante la pre pandemia, en Instagram.
«La vida moderna»
Aparte de un ‘Bogotá’ que no ardió como se les esperaba, destacaría el concierto de Veintiuno y la aparición ‘por sorpresa’ de Santi Balmes y Love of Lesbian para cantar con el también carismático cantante de la banda de Toledo, Diego Arroyo, «La vida moderna». Esta canción es fruto de la colaboración de los manchegos con los catalanes, y fue coreada por los miles de fans que abarrotaban a esa temprana hora Interestelar. Fue uno de esos momentos que se guardan en la retina de este año.

A continuación, me fui a ver al escenario Cruzcampo a uno de esos compositores que suelo escuchar mucho y que tenía ganas de ver en directo: Xoel López. El gallego actuaba por primera vez en Interestelar Sevilla, después de que lo hiciera en la edición pasada su paisano, Iván Ferreiro. Xoel arrancó con esa hermosa canción que se llama «Tierra» -su gran éxito- y que también menciona a una playa. Vestido con un colorido traje color berenjena, López ofreció un concierto divertido acompañado de unos músicos que hicieron bailar al numeroso público congregado, a pesar del sol.
Amaral y Love of Lesbian
Precisamente, en el ocaso de cada uno de los dos días aparecieron los ‘cabezas’ de cartel: Amaral, viernes, y Love Of Lesbian o, casi lo que es lo mismo, Santi Balmes, el sábado. Ambos grupos y ambos artistas eran los que no nos podíamos perder. Y ninguno defraudó.

Eva (Amaral) ‘lo petó’ y volvió a enamorar el viernes como en aquel inolvidable concierto (en el interior del CAAC) de 2017, que presencié en directo. «Sin ti no soy nada» sirvió para arrancar un show que le llevó a cantar el resto de sus grandes éxitos, que todo el mundo conoce aunque ni siquiera sepan identificar esas canciones con Amaral. El grupo zaragozano, un clásico en esto de los festivales, dio lo que se esperaba de ellos: buena música y buen espectáculo. Eva siempre será Eva, y la gente la adora.
Y si Amaral es asiduo de los carteles, qué decir de Love of Lesbian… Ellos son ‘cabezas’ en cualquier espectáculo que se organice en España. Son un clásico de la música ‘indie’ en este país con sus casi 30 años sobre los escenarios. Y Santi Balmes, uno de los compositores más respetados y, al mismo tiempo, también venerados de la música española, en general. Uno de esos poetas de la música.
Por muchos conciertos que vea de la banda catalana, siempre quiero más. Los vi la última vez hace un par de años en una primera edición del Cala Mijas Fest que fue una barbaridad, tocando justo después de nada más y nada menos que Liam Gallagher (la otra mitad de Oasis), y flipé. Pues por muchos cometas ‘Halley’ que pasen, Santi Balmes siempre será un fijo. Nunca defrauda. Él y el grupo que lidera son sinónimo de FESTIVAL, con letras mayúsculas. Su música, sus canciones son capaces de despertar al que lleva una semana sin dormir. Arrancaron con «Los irrompibles» para terminar desatando una fiesta.

Y es que la colección de éxitos que atesoran los catalanes da para muchísimo. Porque volver a escuchar «Allí donde solíamos gritar» es para que se detenga el tiempo. Yo lo equiparo como escuchar «Copenhague», con Vetusta Morla. Es mucho más que una canción.
Y si vas sumando ‘hits’, pues te topas con «El poeta Halley»; «Manifiesto delirista»; «1999»; «Planeador»; «Bajo el volcán»; «Fantastic shine»… hasta estrenar «Contradicción» (de su nuevo disco que saldrá en octubre) y acabar con un castillo de fuegos artificiales de color dorado con otro clásico de fin de fiesta: «Club de fans de John Boy», que somos todos, y que nos puso a cantar y a bailar como si no hubiera un mañana.

Lo había. Porque después venía Fuel Fandango… Y algunos quisieron seguir dándolo todo con la música electrónica del Astro Club, o ‘tomarse’ unas ‘Ginebras’. Eso ya queda para los más jóvenes. Uno ya tiene una edad respetable, y con las cervezas tenía suficiente para una dulce resaca (musical).